Aníbal Martínez Conchi celebra más de cuatro décadas sobre el ring como un ejemplo de constancia, humildad y amor por la lucha libre, un deporte al que ha entregado su vida
Hablar de lucha libre en Xalapa es hablar de Rey Pantera, un nombre que durante 41 años ha estado ligado al esfuerzo, la disciplina y el respeto absoluto al público. Su trayectoria no se construyó de la noche a la mañana, sino a base de sacrificios, preparación constante y una pasión inquebrantable por el ring.
Nacido en Santiago Tuxtla, pero xalapeño de corazón, Aníbal Martínez Conchi ha vivido prácticamente toda su vida en esta ciudad que lo vio crecer como luchador y como persona. Hoy, a sus 57 años, sigue activo, entrenando y subiéndose al ring con la misma entrega que cuando debutó siendo apenas un adolescente.
Debut a los quince años desde la Monumental Arena Xalapa
Su debut llegó a los 15 años en la Monumental Arena Xalapa, impulsado por la influencia de su tío Gorila Infernal, quien despertó en él el amor por la lucha libre. A partir de ahí, su formación se fortaleció con entrenadores como El Forastero, Víctor Álvarez y, de manera muy especial, su padre, el Doctor Boris, quien fue una pieza clave en su desarrollo tanto deportivo como humano.
Como todo luchador forjado a la vieja escuela, su carrera estuvo marcada por una constante evolución. Antes de convertirse en Rey Pantera, pasó por diversos personajes: El Hijo de Gorila Infernal, Caballero Negro III, Maverick, La Hiena II y Panter Boy, hasta encontrar el nombre que lo acompañaría por más de tres décadas.
Luego me puse Rey Pantera con el que llevo aproximadamente 30 años
Aníbal Martínez Conchi, luchador xalapeño
Durante estas cuatro décadas, Rey Pantera recorrió gran parte del país, presentándose en escenarios emblemáticos de la lucha libre nacional. La Ciudad de México, la Arena Naucalpan, la Arena Toreo de Cuatro Caminos y múltiples plazas del estado de Veracruz como Minatitlán, Córdoba y Orizaba fueron testigos de su calidad sobre el ring.
En esos cuadriláteros enfrentó a grandes figuras del pancracio mexicano: “Gracias a Dios he enfrentado a la mayoría: enfrenté a Rey Mysterio, Super Caló, en paz descanse a Abismo Negro, Cibernético, Atlantis, Octagón, el Hijo del Perro Aguayo, que en paz descanse, Blue Demon Junior (…) han sido varios a los que he enfrentado y a la mayoría de los de México”, comparte.
También tuvo el privilegio de hacer pareja con leyendas como Villano y Sangre Chicana, experiencias que enriquecieron su carrera y reafirmaron su lugar dentro de la lucha libre profesional.
Una dinastía de grandes luchadores en Xalapa
Para el xalapeño, este deporte lo es todo. Más allá de quienes lo ven sólo como espectáculo, él defiende su esencia como una disciplina completa, exigente y formadora de carácter.
“Lo positivo que he recibido de la lucha libre es todo. Para mí es un deporte muy completo y muy lleno de muchísimas cosas. Digan lo que digan, un luchador que se prepara bien es un buen luchador”, afirma.
Uno de los mayores regalos que la lucha libre le ha dado es poder compartirla con su familia. Es padre de Hijo de Rey Pantera y Rey Pantera Junior, y abuelo de la luchadora Reina Pantera, un legado que lo llena de orgullo.
“Una gran satisfacción es que les haya gustado a mis hijos y a mi nieta, y poder compartir escenario con ellos. Es un gran orgullo y una alegría más para mí”.
Su actual faseta como entrenador desde Arena Coliseo San Bruno
Convencido de que la base del éxito está en la preparación, insiste en la importancia del trabajo físico y mental.
“Un luchador se tiene que preparar física y mentalmente, fortalecer el cuello, las piernas, todo. Aquí no hay miedo a nada si estás bien preparado”.
Esa filosofía lo ha llevado a convertirse también en formador de nuevas generaciones. En la Arena Coliseo San Bruno, su actual casa, entrena de martes a viernes, dedicando alrededor de dos horas diarias a fortalecer, enseñar llaves, coordinar y transmitir su experiencia a jóvenes talentos.
Quien desea aprender, ahí están las puertas abiertas
A los luchadores jóvenes les deja un mensaje claro y contundente: “Que le pongan muchas ganas, que crean en sí mismos. Si alguien les dice que no son buenos, no se queden ahí. Esto es de perseverancia”.
Y al público, una invitación sincera: “Que vayan a ver las luchas en vivo, porque es cuando más se disfrutan. Y que no generalicen, porque no todos los luchadores somos iguales. Hay quienes subimos al ring a dar el 100%”.
Aunque a lo largo de su carrera ha conseguido campeonatos de pareja, tríos, semicompleto y otros títulos, además de desenmascarar a alrededor de diez rivales, Rey Pantera nunca ha vivido del pasado.
No guardo eso. Yo subo a disfrutar el momento. Lo que pasó, pasó, y me enfoco en lo que sigue
Hace aproximadamente 20 años perdió la máscara ante Eslabón Perdido, otra leyenda de la lucha libre xalapeña. Sin embargo, el cariño de la afición nunca se perdió. Cuando los seguidores le piden una fotografía, él accede con gusto, demostrando la sencillez que lo caracteriza.
Hoy, a 41 años de su debut, Rey Pantera no sólo es un luchador: es un ejemplo vivo de constancia, humildad y pasión. Un gladiador que ha honrado el ring, que sigue enseñando con el ejemplo y que ya es, por méritos propios, una leyenda de la lucha libre xalapeña.
Fuente: El Diario de Xalapa
